¿Qué pasa con Federico?

“¿Cuándo va a empezar a gobernar Federico?”, es una de las preguntas que he escuchado con más frecuencia al hablar sobre la gestión del actual alcalde de Medellín.

“¡Se acostumbró a vivir en campaña!” es otro de esos cuestionamientos que refuerzan la imagen de un primer año de gobierno… ¿sin gobierno?

Federico Gutiérrez Zuluaga, el candidato frentero, #ElAlcaldeDeLaGente, el hombre por el que llegué a firmar para respaldar su candidatura por el movimiento Creemos, ha ido en contravía de lo que esperábamos personas que, como yo, albergábamos la ilusión de un gobernante “independiente”, con el tino suficiente como para darle continuidad a políticas y proyectos que han impulsado a Medellín en el escenario internacional y que han generado nuevos aires de esperanza en una ciudad que hace unos años parecía inviable.

Con el ego de quien llega a dejar huella pero pisoteando lo hecho en otras administraciones, @FicoGutierrez y su equipo de gobierno han dejado en vilo y sin mayores claridades diferentes programas e iniciativas consolidadas (Medellín Ciudad Inteligente o Mayo por la Vida, por mencionar algunos), provocando múltiples críticas y reclamos que no han sido escuchados ni suficientemente atendidos. Sin embargo, en el manifiesto del movimiento Creemos se dice con entusiasmo: “escuchamos a la gente”.

También, expresa dicho manifiesto: “sumamos para multiplicar”; sin embargo, esta alcaldía ha demostrado una especial aversión por las críticas. Recientemente el reconocido tuitero @MedeJean (Santiago Villegas) publicaba un destacable informe sobre la comunicación pública digital del actual gobierno local y resaltaba al principio de este que: “la nueva administración nos quitó el derecho a ser interlocutores válidos, a disentir públicamente y a participar de las decisiones de ciudad desde las redes sociales”. Tal vez por mi formación humanista, la fórmula matemática sugerida en el manifiesto a mí no me cuadra… porque si no se escucha al diferente ni se valora el disenso, más que una suma o una multiplicación, yo hablaría de una resta o una división ¿o no?

Los cuestionamientos al programa político e ideológico suscrito en el manifiesto de Creemos no paran aquí. Hablar de “vivimos en la cultura del sí” cuando se tuvo una posición tan tímida ante el Sí más importante de Colombia en los últimos años, plantea muchas interrogantes respecto a ese aparente positivismo que parece tan superficial y etéreo.

Mucho menos se puede hablar de “trabajamos en equipo”, cuando pululan en La Alpujarra los rumores de disputas internas entre dos hombres cercanos al alcalde y, no solo eso, sino que estas peleas se reflejan en la vida de centenares de personas que pasan de ser servidores notables a profesionales en activa búsqueda de empleo.

Y para cerrar, decir –como señala el manifiesto– que: “le damos importancia a lo realmente importante” cuando el alcalde asume funciones de patrullero y dedica sus horas a perseguir ladrones famosos en redes sociales que después terminan en casa por cárcel… de repente, no parece una priorización estratégica muy exitosa.

Como se concluye en ese mismo manifiesto, “la idea es muy simple y clara: si a Medellín le va bien, a todos nos va bien”. ¿Será que a Medellín le está yendo bien, señor Alcalde?

Foto: Secretaría de Movilidad de Medellín

Columna publicada originalmente en el periódico El Mundo de Medellín, el 10 de febrero de 2017.

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