El verdadero centro

“Este grupo político naciente debe considerar, especialmente, que su principal capital político es la confianza, la transparencia y el respeto que representan sus principales líderes”.

Construir acuerdos sobre lo fundamental no se logra con una alianza de afán, después de elecciones, para “endosar” –curiosa palabra– algunos votos o lograr unos cuantos cargos en un gobierno. Los acuerdos sobre lo fundamental se construyen a partir de discusiones, consensos y comprensiones sobre los puntos de vista diversos, la visión común de las complejidades y prioridades de un país como el nuestro, y especialmente, la sincronía en unos valores y formas de actuar.

La Coalición Colombia se construyó así –aún se sigue construyendo– y logró reunir, no solo a los mejores en la política colombiana, sino también las mejores propuestas de acuerdo con diferentes especialistas y expertos, quienes revisaron los planes y caminos sugeridos para conducir el país, construidos por los candidatos presidenciales y sus grupos. Además, con muy pocos recursos, la Coalición logró hacer una campaña bonita –aunque el calificativo suene banal–, porque realmente consiguió inspirar a muchas personas a soñar con un país pacífico, decente, responsable, respetuoso y en el que es posible construir consensos.

Tan es así que, a pesar de todas las dificultades y falta de recursos, Sergio Fajardo, como candidato de la Coalición, logró casi cinco millones de votos… con cerca de trescientos mil más hubiese conseguido estar en segunda vuelta, con altas probabilidades de ganar la Presidencia. Lastimosamente no fue así y hoy Colombia se debate entre dos opciones extremas que revelan muy bien la polarización que aún vivimos y que no hemos podido superar.

La pregunta más frecuente para los líderes de la Coalición Colombia por estos días ha sido ¿y ahora qué?, ¿con qué sector pueden existir mayores coincidencias para construir un proyecto de país en los próximos cuatro años?… o preguntándonos como quienes están en alguno de estos extremos: ¿prefieren la paz o la guerra?, ¿el continuismo o el cambio?, ¿el uribismo o el antiuribismo?, o ¿se aliarán con quienes harán de Colombia una nueva Venezuela?, ¿defienden la lucha de clases y el socialismo?, ¿son castrochavistas?

Ante este bombardeo de preguntas y acusaciones, la Coalición Colombia, a saber, el Polo, los Verdes y Compromiso Ciudadano, aún no han tomado una decisión sobre qué hacer en segunda vuelta*. Y es sano tomarse un tiempo y recuperarse del shock provocado por los resultados del pasado domingo. Porque para tomar una decisión tan delicada, hace falta sentarse a pensar en cuál es la propuesta de la Coalición Colombia para los colombianos después de las elecciones presidenciales.

Este grupo político naciente debe considerar, especialmente, que su principal capital político es la confianza, la transparencia y el respeto que representan sus principales líderes. Esto es, a pesar de ser un movimiento en surgimiento, tiene a figuras políticas que no solo cuentan con experiencia gobernando, sino que también han logrado terminar estos retos políticos sin mancha de duda o penumbras que ensombrezcan su gestión como administradores públicos. Por el contrario, han logrado combatir la corrupción, la cultura de la ilegalidad y han defendido, como banderas esenciales, la educación y la cultura ciudadana. Estas coincidencias fueron las que permitieron la consolidación de esta alianza, que costó tanto construir, y que tiene mucho futuro en el 2019 siempre y cuando sea inteligente a la hora de tomar decisiones en momentos fundamentales como el que se vive ahora.

En este sentido, y considerando la pluralidad de voces que se han unido en este movimiento de verdadero centro, lo mejor que podrían hacer los grupos políticos que componen la Coalición Colombia es dejar libres a sus electores y mantener la coherencia de una campaña que se abrió camino diciendo “ni Duque, ni Petro”. Ahora, cuando estas dos personas son las únicas opciones, además del voto en blanco, lo más sensato es respetar el criterio de una ciudadanía crítica, que comprende su rol en la democracia, y dejar que cada individuo decida de acuerdo con sus principios e ideales. Así, como Coalición Colombia, tomando una nueva decisión colectiva, se consolida esa visión alternativa que no estará ligada a ninguno de los dos extremos que gobernará a Colombia en los próximos cuatro años y podrá seguir abriéndose camino de cara a las elecciones regionales y a las próximas presidenciales. El paso dado el domingo pasado es gigante, no se puede dilapidar ahora.

Nota de cierre: al momento de terminar de escribir esta columna, ninguno de los movimientos o partidos que componen la Coalición Colombia ha tomado una determinación definitiva respecto a su decisión en segunda vuelta.

Columna publicada originalmente en el periódico El Mundo de Medellín, el 31 de mayo de 2018.

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