Lo que está empedrado de buenas intenciones…

“(…) conviene recordarle al Alcalde que hay una frase muy popular que dice que “el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”. En lo público, hacen falta más que buenos propósitos…”

El Alcalde de Medellín, Daniel Quintero, está lleno de buenas intenciones. Su apuesta no es menor: habla de un Medellín Futuro, una ecociudad que sea el Valle del Software, sede del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y en la cual, se recupere lo social. Sus sueños representan a un sector de la sociedad que ve en este joven Alcalde a un referente de lo que se puede llegar a lograr con esfuerzo y dedicación.

Recién electo, con la sorpresa de los resultados inesperados, Daniel Quintero viajó a Bogotá, en un vuelo comercial. Yamid Amat le dedicó tres de sus programas de entrevistas para conocerlo mejor, para indagar la historia y entender los anhelos del nuevo Alcalde de la segunda ciudad más importante del país. Daniel recordaba sus años de niñez y juventud, difíciles, con dolor, y hablaba de cómo se iba caminando hasta la Universidad de Antioquia y cogía mangos de los árboles para poder comer algo, pues no tenía plata ni para comer.

Su historia es, sin duda, conmovedora. De su experiencia personal nacía uno de sus principales propósitos: una Medellín sin desnutrición crónica en la población infantil. Loable, sí. Soñador y ambicioso. Preocupado por la gente y sus problemas. Pero, cuando el curtido periodista le preguntó por la solución a este flagelo, el joven Alcalde electo acudió a la idea vaga de la solidaridad de los medellinenses y a volver a “los tiempos de los abuelos donde decíamos: donde comen uno, comen dos”. Luego, hablaba de llamar al sector privado a esta apuesta por acabar el hambre en Medellín. Yamid no pudo disimular su desconcierto ante la ausencia de un plan concreto o, al menos, de una propuesta menos ambigua que no recurriera a la nostalgia de un pasado en el que pareciera que no existió la desnutrición.

Las salidas en falso no pararon ahí. Por los días del Paro nacional de noviembre, Daniel Quintero ganó reconocimiento en todo el país por cuenta de su apresurada propuesta de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente para vencer la polarización y renovar al Estado colombiano. Su propósito, sin duda, era bien intencionado. Su mecanismo de solución, no obstante, ni estaba conectado con lo que pedían los protestantes ni reconocía la importancia histórica de la Constitución de 1991. Su propuesta fue rechazada por el grueso de la opinión pública.

A su regreso a Medellín y con el nacimiento de su nueva hija, poco se supo sobre el rumbo que tomaría la ciudad y tampoco sobre quienes lo acompañarían en su gobierno. Su comisión de empalme, eso sí, trajo sorpresas positivas y uno que otro susto, por nombres que generaban suspicacias. Hasta el 01 de enero se conocieron los nombres de los responsables de acompañarlo en su proyecto de gobierno. Personas valiosas con deseos de aportar a Medellín.

No obstante, en dos de los nombramientos más importantes para Medellín y el Valle de Aburrá, el Alcalde dejó más inquietudes que certezas. En EPM, empresa que fue su primer caballo de batalla en la disputa por la Alcaldía -por cuenta de la crisis de Hidroituango-, Daniel Quintero nombró al abogado Álvaro Guillermo Rendón, quien fuera Auditor General de la República por dos años y cuyo perfil es, cuando menos, inesperado para el cargo, según reseñaron medios como La Silla Vacía. Este nombramiento inquieta pues después de tantas críticas, ¿existía un plan claro para EPM y para manejarla mejor?

Por otra parte, Daniel Quintero propuso al también abogado Juan David Palacio Cardona como nuevo Director del Área Metropolitana, quien fue elegido por unanimidad por los alcaldes del Valle de Aburrá. El nombramiento generó ruido pues la terna propuesta para el cargo solo se hizo pública a último minuto. Y las sorpresas no pararon allí, pues la segunda resolución firmada por Palacio Cardona “adopta una modificación y ajuste al Manual Especifico de Funciones y Competencias Laborales de los empleos de la planta de personal del Area Metropolitana del Valle de Aburrá” (SIC). Por decirlo de forma más simple, el nuevo Director flexibilizó los requisitos de los cargos de subdirectores de la entidad bajo el fundamento de “ampliar la oferta laboral a jóvenes profesionales”. Curiosa forma de empezar su misión pública.

El gobierno de Daniel Quintero es joven. Y como dice uno de mis pensadores de cabecera, Alejandro Gaviria, hay que superar esa tentación de destruir sin haber construido. No obstante, conviene recordarle al Alcalde que hay una frase muy popular que dice que “el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”. En lo público, hacen falta más que buenos propósitos para lograr transformaciones como las que se propone y hasta el momento, no se ve un futuro claro para la ciudad.

Nota de cierre:
Que las universidades públicas acompañen la construcción del Plan de Gobierno “Medellín Futuro” es un gesto muy valioso que le da valor a la academia y al diálogo ciudadano. Ojalá que esa hoja de ruta y lo que logre en unos años, desvirtúe esta columna.

Columna publicada originalmente en el periódico El Mundo de Medellín, el 30 de enero de 2020.

Fotografía: Wikipedia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s