Contra las falacias

Quiero aprovechar este espacio para combatir algunos de los “cuentos” más comunes que he encontrado circulando por el mundo digital de cara al plebiscito.

 “Los enemigos de la paz son los que han llenado las redes sociales de falacias y de mitos”, dijo Humberto de la Calle en su intervención del pasado 24 de agosto, día en el que se anunció la firma del Acuerdo Final entre el gobierno y las Farc en La Habana, Cuba.

Tal es la importancia que tienen hoy las redes sociales en nuestra vida cotidiana que el jefe negociador del gobierno, en un discurso histórico para el país, ha alertado sobre el riesgo que supone la información engañosa y manipulada para la construcción de la paz, en tanto destruye el debate argumentado y acude de forma tramposa a la mentira para remover pasiones.

Considerando que queda menos de un mes para la votación del plebiscito y que pululan los mensajes que utilizan la calumnia como mecanismo de persuasión, quiero aprovechar este espacio para combatir algunos de los “cuentos” más comunes que he encontrado circulando por el mundo digital y que están trasladándose peligrosamente a las conversaciones cotidianas.

La página de Facebook “Al plebiscito VOTO NO”, que congrega a más de 10.000 personas, publicó el pasado 4 de septiembre el siguiente mensaje que recoge algunas de las mentiras más comunes divulgadas en Internet: “las Farc será el único partido político armado que tendrá canal de televisión y emisoras por todo el país. Además de disponer de los miles de millones de dólares producto del narcotráfico, extorsión y secuestro”.

Comencemos. Las Farc sí podrán ser un partido político, pero nunca armado. La Comisión Internacional del Mecanismo de Monitoreo y Verficación recibirá “todas las armas de las Farc”, las cuales serán extraídas por la ONU (ver página 59 del texto del Acuerdo Final). Y no solo eso, en numerosos fragmentos de los acuerdos se declara el fin de la violencia como método de acción política y se reivindica que el Estado ostenta el monopolio del uso legítimo de las armas. Por lo tanto, las Farc no podrán hacer política con armas a menos que quieran incumplir el acuerdo y con ello, perder sus garantías jurídicas.

En el acuerdo 2, relativo a la participación política, sí se anuncia la creación de un canal institucional de televisión cerrada, pero no será de las Farc. Este canal tendrá una comisión con representantes de los partidos y movimientos políticos y las organizaciones sociales más representativas del país que definirá su programación, la cual debe fomentar la cultura democrática de paz y el respeto por las ideas y la diferencia (ver página 49 del texto del Acuerdo Final). De esto a que las Farc tengan un canal propio, “hay mucho trecho”.

Si bien la inquietud sobre la ubicación de los dineros de la Farc es legítima y necesaria (ver la columna “Interrogantes”, publicada el 21-04-16 en EL MUNDO), el Acuerdo Final deja claro que esta guerrilla se compromete a “poner fin a cualquier relación, que en función de la rebelión, se hubiese presentado con este fenómeno” de las drogas ilícitas (ver página 91 del Acuerdo Final), y a rechazar los dineros provenientes del mismo. El incumplimiento de estos acuerdos acarreará las penas que la justicia ordinaria contempla al respecto.

Lo único parcialmente cierto en el mensaje de Facebook referido anteriormente, es que en los acuerdos sí se determina que una vez finalice el proceso de dejación de armas, el gobierno entregará 31 emisoras en FM para que sean administradas por ECOMÚN (ver la página 191 del Acuerdo Final), una cooperativa que promoverá la economía social y solidaria entre los miembros de las Farc reincorporados a la vida civil. Mejor escuchar voces diferentes, que las mismas balas de hace 50 años, digo yo…

Ojalá todos los ciudadanos procuráramos ya no solo informarnos sino contrastar cada información, de modo que nuestra determinación para un momento tan importante como el plebiscito, no se vea afectada por engaños o desinformaciones que le hacen daño a nuestro sistema democrático y a nuestro país… el que todos decimos defender.

Nota de cierre: otra falacia, creer que todos los votantes del NO son enemigos de la paz. También le hacemos mucho daño a nuestro país con esa división permanente entre buenos y malos.

Columna publicada originalmente en el periódico El Mundo, el 8 de septiembre de 2016.

Imagen: captura de pantalla de página de Facebook.

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