Víctima

María Alejandra Martínez tampoco pudo elegir a sus padres, como ninguno de nosotros. La vida decidió que ella sería la hija de dos combatientes y que crecería rodeada de armas, camuflados, monte y banderas de Colombia con un mapa blanco y, en su interior, dos fusiles cruzados y las letras “FARC – EP”.